Palabras del presidente de CAMTUR; Fernando Tapia en el marco de la Cena PULSO 

Punta de Este, 10 de abril de 2026

 

Buenas noches. Gracias a todos por estar aquí.

Al señor Ministro de Turismo, Pablo Menoni; a las autoridades nacionales y departamentales presentes; a la prensa que nos acompaña; a los directivos, ex directivos y socios de CAMTUR; a los amigos del sector; y a todos quienes hoy participan de esta primera edición de Pulso CAMTUR, muchas gracias.

Quiero destacar también el gran aporte de CERES. Su trabajo, serio y consistente, jerarquiza esta conversación y nos ayuda a hacer cada vez mejor lo que tenemos que hacer: hablar del turismo con datos, con análisis, con evidencia y con mirada de país.

Y justamente por eso estamos hoy acá. No solo para presentar un informe. Estamos también para reafirmar una convicción.

El turismo es, y en este momento lo es más aún, una de las herramientas más potentes que tiene el Uruguay para crecer en el corto y en el mediano plazo.

No lo decimos como consigna. No lo decimos como eslogan.

Lo decimos porque, cuando uno mira con honestidad intelectual la realidad del país y, al mismo tiempo, observa con seriedad las características de esta actividad, la conclusión es clara.

Uruguay tiene desafíos importantes por delante.
Tiene un desafío fiscal.
Tiene la necesidad de crecer más.
Tiene la necesidad de atraer más inversión.
Y tiene también un desafío muy relevante en materia de empleo, especialmente entre los jóvenes.

Frente a ese cuadro, el turismo aparece como una de las actividades con mayor capacidad para aportar resultados concretos en todos esos frentes, al mismo tiempo.

Puede aportar al crecimiento, porque es uno de los mayores generadores de divisas, porque es transversal a múltiples actividades económicas, porque moviliza el consumo interno y porque tiene capacidad de generar inversiones.

Puede aportar al empleo, porque es una actividad intensiva en puestos de trabajo, con presencia real en todo el territorio y con una capacidad particularmente importante para incorporar jóvenes.

Y puede aportar al desarrollo, porque derrama sobre una cadena amplísima de servicios, empresas, destinos y comunidades.

Por eso, cuando hablamos de turismo, no hablamos solamente de visitantes.

Hablamos de desarrollo económico y social.
Hablamos de oportunidades para el interior del país.
Hablamos de empleo para miles de uruguayos.
Hablamos de inversión.
Y hablamos, en definitiva, de una actividad que puede ayudar al Uruguay a responder mejor a varios de sus desafíos más importantes.

Además, hoy existe una oportunidad concreta que no deberíamos subestimar.

La coyuntura regional muestra condiciones que pueden jugar a favor de Uruguay, particularmente en relación con Argentina, que sigue siendo un mercado fundamental para nuestro turismo. Y si esa coyuntura se consolida, el país tiene la posibilidad de captar más demanda, mejorar su desempeño y transformar esa mejora en más actividad, más empleo, más inversión y más impacto sobre el PIB nacional.

Y más allá de la coyuntura, tenemos también, en términos estructurales, una posibilidad muy relevante de crecimiento en un mercado enorme y cercano, física y culturalmente, como Brasil, donde esa oportunidad puede consolidarse con fuerza en el mediano y en el largo plazo.

Ahora bien: las oportunidades no se capitalizan por inercia.
Se capitalizan cuando hay competitividad. Cuando hay visión. Cuando hay coordinación.
Y cuando hay capacidad de ejecución y proactividad.

Ahí, a nuestro juicio, está el centro de la conversación que tenemos que dar como país.

Porque para que el turismo despliegue todo su potencial, necesita empresas sanas.
Empresas con capacidad de reinvertir.
Empresas con capacidad de modernizarse.
Empresas con capacidad de mejorar producto, gestión y escala.

Necesita rentabilidad.
Necesita conectividad.
Necesita promoción.
Necesita condiciones adecuadas para invertir.
Necesita financiamiento.
Necesita, en definitiva, una agenda de competitividad consistente y sostenida.

Dicho en términos simples: si queremos más turismo, necesitamos mejores condiciones para que el turismo funcione mejor como actividad económica y productiva.

Y quiero subrayar esto con claridad. Cuando hablamos de competitividad, no estamos haciendo un reclamo. No estamos planteando una demanda sectorial encerrada en sí misma. Lo que estamos haciendo es ofrecer trabajo conjunto para potenciar una herramienta que ya hace un aporte muy relevante y que puede aportar todavía mucho más al país y a todos los uruguayos.

En ese marco, hay instrumentos concretos que deben fortalecerse.
Por ejemplo, la devolución del 100% del IVA en gastronomía, que entendemos debe transformarse en una ley y tener vigencia durante todo el año, entre otras medidas que también son importantes para mejorar la competitividad y la promoción.

Eso es lo que CAMTUR viene poniendo arriba de la mesa.

Y lo venimos haciendo no solo en la agenda específica del sector, sino también en ámbitos donde se discuten decisiones estratégicas para el Uruguay.

Hace muy poco comparecimos ante el Senado de la República para presentar la visión del turismo sobre el acuerdo Mercosur–Unión Europea.
Y lo hicimos con ese mismo espíritu: no para defender un interés aislado, sino para aportar una mirada profesional, responsable y constructiva sobre cómo una decisión de país puede generar oportunidades concretas para el turismo, para la inversión, para la conectividad y para el desarrollo.

También lo hacemos integrando un grupo de trabajo, que valoramos especialmente, impulsado por el Ministerio de Turismo, para evaluar propuestas de política pública que promuevan la inversión y la mejora de la competitividad del sector.

Ese es el lugar desde el que queremos actuar.

Con vocación de propuesta. Con disposición al trabajo conjunto.
Y con la convicción de que el turismo no tiene que participar solamente en las conversaciones del turismo, sino también en las grandes conversaciones nacionales, porque tiene mucho para aportar cuando el país piensa su crecimiento, su inserción internacional y su futuro.

En ese marco, también quiero decir algo con total claridad.

La articulación público-privada con el Ministerio de Turismo es muy buena.
Existe diálogo. Existe apertura. Existe respeto. Y existe una dinámica de trabajo que valoramos sinceramente.

Eso corresponde reconocerlo, porque es verdad.
Y porque la confianza institucional también se construye diciendo con honestidad qué cosas están funcionando bien.

Ahora bien: si de verdad queremos maximizar esta herramienta que es el turismo en beneficio del Uruguay, nosotros esperamos que ese involucramiento se profundice al más alto nivel del gobierno.

Esperamos que Presidencia de la República incorpore al turismo con mayor centralidad dentro de la visión estratégica del desarrollo nacional.

Esperamos que el Ministerio de Economía y Finanzas lo mire cada vez más como lo que efectivamente es: una actividad con capacidad concreta para aportar crecimiento, empleo, inversión, formalidad, recaudación y dinamismo territorial.

Y esperamos también que se asignen al Ministerio de Turismo los recursos adecuados para desarrollar su tarea en un escenario de creciente competencia regional.

No lo decimos desde la lógica del reclamo.
Lo decimos desde la lógica de la responsabilidad.

Porque si el país necesita crecer más, si necesita generar más oportunidades y si necesita fortalecer su base económica, entonces es natural esperar que el turismo sea considerado cada vez más como una parte importante de las respuestas, en beneficio de toda la sociedad uruguaya.

Y ese es, probablemente, uno de los grandes temas de esta etapa.

Pero también quiero hablarle al propio sector.
A nosotros mismos.

Porque si queremos que el país vea al turismo con otra jerarquía, nosotros también tenemos que dar un paso adelante.

No alcanza con tener razón.
Tenemos que expresar esa razón mejor.
Tenemos que ordenarnos mejor.
Tenemos que representarnos mejor.
Y tenemos que pararnos mejor.

Eso nos exige una postura más firme, más profesional y más ambiciosa. 

Más firme, para defender con claridad nuestras ideas, con serenidad, con seguridad y sin complejos. Más profesional, para ir a cada ámbito con datos, con propuestas, con sustancia técnica, con seriedad institucional y con capacidad real de ejecución.

Y más ambiciosa, para dejar de pensarnos como un sector que simplemente enfrenta dificultades y empezar a pensarnos como un sector que puede liderar una parte importante del crecimiento del país.

Debemos fortalecer nuestra autoestima.

Y no hablo de una autoestima vacía, hecha de frases lindas o de entusiasmo superficial.

Hablo de una autoestima basada en el valor real que el sector genera.
En el empleo que crea.
En la actividad que moviliza.
En la inversión que puede promover.
En el impacto que tiene en todo el territorio.
En su capacidad de atraer divisas, de integrar cadenas de valor y de proyectar al Uruguay hacia afuera.

Tenemos que animarnos a hablar del turismo con más convicción.
Tenemos que presentarnos ante el país con más solidez.
Tenemos que elevar nuestro estándar de representación, de coordinación y de exigencia.

Y tenemos que entender algo muy simple: si nosotros mismos no asumimos plenamente el peso estratégico del turismo, difícilmente logremos que lo asuman los demás.

Este no es un momento para encogerse.
No es un momento para una mirada tímida del sector.
No es un momento para conformarse con administrar dificultades.

Es un momento para madurar todavía más como actividad y como institucionalidad.
Para trabajar con más cohesión.
Para evitar miradas fragmentadas.
Para salir de la lógica excesivamente defensiva.
Para hablar menos desde el reclamo y más desde la propuesta.
Para mostrarnos como un sector serio, moderno, confiable, técnicamente sólido y con verdadera vocación de incidencia.

No para confrontar. No para reclamar por reclamar. Sino para aportar.

Aportar visión.
Aportar experiencia.
Aportar capacidad de ejecución.
Aportar conocimiento del territorio.
Y aportar una agenda concreta para ayudar a que el turismo despliegue todo lo que puede darle al país en su conjunto.

Porque la oportunidad existe.
Los mercados existen.
La capacidad empresarial existe.
Los atributos del país están.

Lo que se necesita ahora es alinear mejor esas fortalezas con una agenda de competitividad y desarrollo más decidida, y con un sector que se plante ante el país con más seguridad, con más profesionalismo y con más ambición.

Desde CAMTUR vamos a seguir trabajando en esa dirección.

Con cohesión sectorial.
Con articulación público-privada.
Con confianza institucional.
Y con una gestión profesional.

No para hacer un planteo corporativo.
Sino para aportar, con seriedad y con responsabilidad, a una visión de país en la que el turismo ocupe el lugar estratégico que merece.

Porque cuando el turismo se desarrolla, su impacto trasciende largamente al propio sector: impulsa empleo para nuestra gente, moviliza la inversión que el país necesita, dinamiza los territorios y genera oportunidades para todos.

Muchas gracias.
¡Vamos el turismo!